Diciendo Adios

Creo que una de las principales razones por las cuales no me involucro mucho con la gente, sea familia o amigos, es porque soy muy malo para manejar el sentimiento de aprehensión que surge cuando hay que decirles adios, no cuando mueren (para lo cual soy pésimo), ni cuando hay que separarlos por deslealtad (para lo que soy muy bueno), sino cuando simplemente ocurre algo y se tienen que ir, y bueno se van para probablemente no verlos nunca más

En fin, creo que inevitablemente va a pasar pero es incomodo y hasta doloroso cuando un buen amigo se marcha de esa manera…como sea quedan demasiadas cosas que decir y el tiempo oportuno para decirlas es demasiado corto, y queda ese mal sabor de boca combinado con tristeza.

Ayer recorde a los buenos amigos que se fueron, que murieron, de quien más me acuerdo es de MU, que murio cuando aun cursabamos asignaturas en la universidad, era lo máximo esa chica un dia estaba ahi, se enfermo se curo, se volvio a enfermar y de pronto a no estaba. No le pude decir ni adios y nunca habia llorado tan amargamente por alguien así.

Aun recuerdo su sonrisa cálida, rubia de ascendencia europea, si todos los demás me enseñaron en carne viva lo que era el racismo y la segregación social, ella a pesar de su posición su color de piel, sus ojos claros, me enseño que eso solo le importa a ese tipo de gente y que no debe importarle a nadie más, y eso me lo enseño con una sonrisa y un cálido “hola cookie!”.

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En fin, los angeles no pertenecen a esta tierra.

Por cierto…. te voy a extrañar CB, buen viaje y buena vida.

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2 Respuestas a “Diciendo Adios

  1. ir y venir es relativo, a veces me pregunto si simplemente soy yo el que se aleja de todo, más aun desde que tuve que venir a ciudad Hoyo.

  2. La gente siempre se va y muchas veces regresa. Nos hemos acostumbrado a lo segundo, lamentablemente. Vivir de las excepciones nos hace olvidar la regla, x eso nos gustan tanto las vacaciones… y los helados.